Mi primer contrato lo firmé a los 19 años, en una oficina pequeña, sin leerlo completo porque me daba pena pedir tiempo. Meses después entendí que había aceptado multas por llegar tarde, permanencia mínima de un año y cuentas que no eran mías. Ese error me costó caro, pero hoy me sirve para que tú no lo repitas.
Las 7 cláusulas que no debes firmar jamás
- Multas por todo. Llegar tarde, faltar, “bajo rendimiento”. Un contrato serio no te castiga: te acompaña.
- Cuentas a nombre del studio. Si la plataforma no está a tu nombre, tu trabajo no es tuyo. Acá te explico de quién deben ser las cuentas.
- Permanencia obligatoria con penalidad. Quedarte debe ser una decisión, no una deuda.
- Porcentaje “de palabra”. Si tu porcentaje no está escrito, no existe.
- TRM a criterio del studio. Esa diferencia “pequeña” en la tasa de cambio es plata tuya que se va cada semana sin que la veas.
- Cesión total de tu imagen. Que puedan usar tu contenido “para siempre y para lo que sea”, ni de fundas.
- Exclusividad sin nada a cambio. Te amarran, pero no te garantizan acompañamiento, equipo ni crecimiento.
Regla de oro: si una cláusula te da miedo preguntarla en voz alta, no la firmes.
¿Y cómo se ve lo contrario?
Existe, y no es un unicornio. En un studio serio el porcentaje está escrito (en Crudo Studio es del 55% fijo, con cero multas), el dólar se liquida con una regla clara (aquí, el dólar del día menos 50-60 pesos), el pago tiene día fijo (aquí, cada viernes) y las cuentas se abren a tu nombre desde el día uno. No es magia: es un contrato que respeta tu trabajo y que puedes leer con calma antes de firmar.
Mi consejo
Si ya estás en un studio, saca tu contrato hoy y léelo con estos 7 puntos al lado. Si encuentras dos o más, no te digo que renuncies mañana: te digo que mereces comparar. Empieza por estas 5 preguntas sobre tu studio actual y, si quieres una segunda opinión sin compromiso, escríbele a Cata por WhatsApp. Leer un contrato acompañada siempre duele menos que firmarlo sola.