Cuando yo empecé a transmitir, la modelo más constante del estudio era una mamá soltera. Yo llegaba con drama, ella llegaba de dejar a su hijo en el jardín, transmitía enfocada y salía corriendo a recogerlo. Nunca se quejaba. Hoy, en el studio, las mamás siguen siendo las más disciplinadas. Estas tres historias son reales en esta industria.
Tatiana: el miedo a que alguien la viera
Llegó con un bebé de 10 meses y un terror concreto: que su familia se enterara. No firmó nada hasta entender que el bloqueo geográfico de Colombia se activa desde el día 1. Empezó en horario de mañana mientras la abuela cuidaba al niño. Con el tiempo pudo pagar arriendo y jardín sin pedirle a nadie. Me dijo: “Por primera vez el dinero alcanza y me queda la tarde para mi hijo”.
Luisa: la culpa de trabajar de noche
Dos hijos en edad de colegio. Eligió turno de noche para estar en tareas y comidas. La culpa la perseguía, hasta que su monitora le ayudó a armar un horario sostenible. Aprendió que rendir cinco horas enfocada vale más que nueve arrastrada. Mira el primer mes semana a semana para no idealizar ni asustarte.
Carmen: organizar el turno alrededor de la crianza
Cuando sus hijos crecieron, reorganizó su turno para estar con ellos en las tardes, sin dejar de trabajar en el studio. No fue un salto al vacío, fue una graduación.
Ser mamá no es una desventaja. La desventaja real es hacerlo sola y sin condiciones claras.
Si eres mamá y lo estás pensando, necesitas condiciones que respeten tu realidad: horarios de mañana, tarde o noche, pago semanal, cuentas a tu nombre y alguien que te acompañe en cada turno. Eso existe. En Crudo Studio he visto mamás construir estabilidad sin sacrificar la crianza. Escríbele a Cata por WhatsApp y pregunta todo.